



Richard Schur, sinestético.
Munich -ciudad conocida por la calidad especial de su luz- se convirtió en 1971 en la cuna de Richard Schur, artista plástico que destaca por la intensidad del color en sus composiciones abstractas con motivos geométricos, y, a decir de él mismo, muy relacionados con la música. Describe su pintura como intuitiva, pero no circunstancial, pues primero se dedica a resolver cada uno de sus cuadros en un boceto para luego implementarlo tal y como lo diseñó.
En entrevista con el diario español La Provincia, al preguntarle hasta qué punto sus pinturas están relacionadas con la música, Schur afirma: “La música te transporta a ciertos lugares y en mis cuadros sucede lo mismo ya que en ellos hay un diálogo entre el espectador y la pintura, un mundo de sensaciones.
Hay referencias a la naturaleza, a la arquitectura, etcétera. Por ejemplo, en el cuadro Cielo no pinto la luz, sino la sensación que le da la luz, es por tanto más una sensación que una descripción. En La Canción de los Enamorados se transmite algo esplendoroso y cálido. Son dos elementos distintos que se compensan, que se pueden intuir, pero nunca he querido ser muy obvio en mis planteamientos, la música es algo que nos gusta o no nos gusta.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario